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TODO EMPEZÓ CUANDO ROMPIMOS EL HIELO |
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Jacob Fabricius es el comisario de dos nuevas exposiciones en el CASM: Fantasmal de Joachim Koester y Vertigo de la pareja Alejandra Salinas y Aeron Bergman.
A ambos les ha entrevistado para el Boletín pero, para ello, ha realizado un
curioso experimento. Las preguntas para ambos son las mismas y, de hecho,
están sacadas (con pequeñas alteraciones) de la entrevista que el director de
cine François Truffaut hizo a Alfred Hitchcock en 1962. Un último detalle: ni
Joachim Koester, ni Alejandra Salinas y Aeron Bergman eran conscientes del
montaje de la entrevista cuando contestaron a las preguntas.
ENTREVISTA A JOACHIM KOESTER
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| Vista de la exposición Fantasmal de Joachim Koester |
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JACOB FABRICIUS
¿Puede señalar una imagen que haya
provocado una impresión especial?
Ayer estuve hojeando Las cartas de la ayahuasca de William Burroughs. Había imágenes muy
divertidas y memorables. “El yagué es un viaje
por el espacio y el tiempo” a una ciudad
amalgama donde “el pasado desconocido y el
futuro emergente se encuentran en un zumbido
sordo.” Me produjo una impresión especial.
Debo decir que aquí, se ha apartado de la fiel
reconstrucción de la historia real para volver
al formato de la ficción.
No hay tanta diferencia. La mente no distingue
entre lo real y lo irreal. Nuestros actos
cotidianos pueden proceder de hechos pasados
o presentes, como también de sueños. Las
imágenes nucleares y fundamentales para la
psique pueden ser pura fantasía.
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“La idea de que el dominio público es
fácil de definir es un
error común que
hoy defienden los media.”
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La palabra “suspense” puede interpretarse
de muchas maneras. Pero mucha gente tiene
la impresión de que el suspense va asociado
al miedo. Me gustaría saber su definición de
la diferencia entre “suspense” y “sorpresa”.
La verdad es que yo nunca he relacionado el
suspense con la sorpresa. Creo que esas dos
palabras o esos dos ánimos son muy distintos. El
suspense es algo que aletea, que está en suspenso,y eso es exactamente lo que me gusta; que algo
pueda quedar suspendido; un momento, prolongado
indefinidamente. La sorpresa... Yo asocio esa
palabra con algo suavemente inesperado.
¿Puede experimentarse alguno de los dos en
la obra que va a exponer en el Centre d’Art
Santa Mònica?
Definitivamente, el suspense.
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| Joachim Koester. The Kant Walks, 2003 |
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¿Cómo?
Con muchos momentos prolongados.
Además, su particular estilo y la propia
naturaleza del suspense requieren un juego
constante con el flujo del tiempo, bien
comprimiéndolo o bien, más frecuentemente,
dilatándolo. Su forma de abordar una
adaptación es completamente distinta de la
de la mayoría de artistas.
Probablemente yo tenga una tendencia hacia
el “ambiente”. Pero también utilizo la
compresión, cuando trabajo con el tiempo o
con la idea de múltiples eventos comprimidos
en una imagen.
Hay un conflicto psicológico y una fábula moral en
su obra, y ambos elementos están tan imbricados
en el tejido dramático que nunca chocan.
(Joachim Koester mira por la ventana,
aparentemente distraído)
Yo creo que hay dos tipos de artistas creativos:
los que simplifican, y los demás, que podrían
describirse como los “complicadores”. Muchos
buenos pintores y excelentes escritores
pertenecen a esta última categoría, pero para
tener éxito en el medio del espectáculo, hay
que ser un “simplificador”. ¿Está de acuerdo?
No, no estoy de acuerdo con la premisa. ¿Quién
decide lo que es simple y lo que es complicado?
Bajo esa pregunta subyace la idea de que el
dominio público es fácil de definir; un error
común que hoy defienden los media, dictado
por sus necesidades especiales.
Napoleón decía que la mejor defensa era un buen
ataque. ¿No se le habría podido quitar la primicia
con algún eslogan en la promoción inicial?
Vivimos en estado de sitio. Mantengámonos
unidos y defendamos nuestro territorio contra
la marea de mentiras que caen sobre el mundo
a diario. (“Nada es verdad, todo está permitido”). |
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