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ENTREVISTA A LUIS BISBE
Luis Bisbe expone en el claustro del CASM una fuente con luces de colores cuyas aguas, en realidad, proceden de los lavabos del centro. Una pieza bella y escatológica al mismo tiempo, que reclama una peculiar participación. Frederic Montornés, comisario de la muestra, ha entrevistado a Luis Bisbe.


Luis Bisbe. <em>Join us</em>, 2006
Luis Bisbe. Join us, 2006


FREDERIC MONTORNÉS
IInteresado en intervenir sobre lo que nos rodea para llegar a apreciar su potencial expresivo y experimental, Luis Bisbe ha concebido una obra para el Centre d’Art Santa Mònica centrada en hacer visible lo invisible. Se trata de una intervención a partir del reciclaje de las aguas residuales del centro. Empezando en las canalizaciones de agua de la primera planta y terminando en los tubos de las arquetas de la planta baja, su obra adquiere el máximo nivel de esplendor y belleza en la fuente que, situada justo en el centro del claustro, invita al espectador a participar del espectáculo de luz y movimiento que, en clara contradicción con lo que fluye por ella, se presenta como algo maravilloso. Convirtiendo en hermoso lo que se detesta, pese a su vinculación con el componente escatológico de la cultura popular catalana, lo que el artista ha querido evidenciar a través de su Join us es que los factores que nutren y justifican el arte son una suma de contradicciones, a menudo desconocidas, pero no por ello inexistentes. De ahí se deriva su riqueza y, por extensión, su complejidad.



Antes de abordar qué es propiamente tu instalación en el CASM, me gustaría que nos hablaras de tus inicios en el mundo del arte.

Mis inicios son un tanto absurdos. Creo que en psicología se llaman motivaciones paralelas, que quiere decir que, en realidad, no era a esto a lo que quería dedicarme: me interesaban más los efectos secundarios que el arte en sí. De hecho, soy un descreído, aunque supongo que esta falta de fe ha ejercido sobre mí cierta exigencia de comunicabilidad en mi trabajo. A pesar de ser un descreído, sin saber muy bien cómo, me fui enganchando. Supongo que se debe a que ésta es una de las pocas dedicaciones en las que no saber nada puede llegar a servirte de algo.


¿De dónde procede tu interés por el espacio?

El espacio es para mí la metáfora, si se puede llamar así, del mundo; es una forma de referirme a él. El espacio y el mundo comparten muchas características. Estamos inmersos en ellos, y su extensión es directamente proporcional a la curiosidad del que los explora. El espacio se delimita con la arquitectura que nos separa del exterior, del mismo modo que nos encierra en su interior. Esta relación entre seguridad y aislamiento me parece muy peligrosa y paradójicamente muy candente.


¿Qué es lo que tratas de poner en evidencia a través de tus intervenciones?

En primer lugar, no es del todo verbalizable, porque de ser así mi trabajo sería todavía más innecesario de lo que ya es. Pero mirando hacia atrás y tratando de interpretar las cosas que he hecho como espectador (si es que es posible cambiar de lado) creo que tengo muchos prejuicios contra lo que habitualmente se califica como real, normal, natural, legítimo, etc.; es decir, que percibo una tendencia generalizada que trata de imponer una interpretación del mundo en la que a menudo me siento incluido sin mi propio consentimiento. Supongo que hago lo mismo que los otros: decir lo que me parece real, normal, natural, etc., aunque evite usar estas expresiones.


En buena parte de tus obras hay un factor que sobresale de los demás. Se trata de la capacidad que tienen de hacernos ver las cosas más cotidianas desde un punto de vista liberado de convencionalismos y cercano al mundo de la imaginación. ¿Qué piensas de esta observación?

Me gusta trabajar con lo cotidiano como materia prima y como punto de partida; me da una sensación de facilidad y de inmediatez que me hace sentir las propuestas con más proximidad, más comunicables. El hecho de que cualquiera pueda hacerlo o de que pueda suceder a cualquiera me parece un valor añadido. A veces pienso, en cierto modo como Miguel Angel, que lo que estoy buscando en una sala de exposiciones de alguna manera ya estaba allí, quitando lo que sobra —es un poco exagerado, pero veo cierto paralelismo—. Creo que el tesoro, en caso de que exista, no está escondido, sólo hay que saberlo reconocer. Supongo que conseguir despegarte del punto de vista que te viene dado por la cotidianidad es una exigencia. Cuestionar la realidad es una actitud de curiosidad y de desconfianza hacia lo que viene dado, que me parece sana. Aunque personalmente no me veo muy cercano al mundo de la imaginación, porque transfiere a lo que haces un carácter evasivo y fantasioso que, a mi entender, actúa de sucedáneo y acaba por confundir, porque interpone, entre nosotros y el mundo, otros mundos paralelos, más capas todavía. Y lo que pretende el arte que más me interesa es eliminar filtros.



“Me gusta trabajar con lo cotidiano como materia prima y como punto de partida;
me da una sensación de facilidad y de inmediatez que me hace sentir las
propuestas con más proximidad, más comunicables.”



Hablemos un poco del trabajo que has hecho para Santa Mònica. ¿Por qué pensaste en utilizar las aguas residuales del centro?

A menudo empiezo los trabajos visitando el lugar en el que voy a mostrarlos, tratando de pensar qué es lo que se puede y no se puede hacer allí. Antes trabajaba sobre todo con la representación del espacio y ahora encuentro más sugerente trabajar con las cosas que hay dentro de él y lo que ya representan. Un mecanismo tradicional del arte es sacar a la luz lo que permanece oculto y otro es procurar buscar el lado más bello, aunque se esté tratando un asunto sórdido. Jugar con lo que no se toca es una tentación infantil y me he dejado llevar por ella.
Las salas de exposiciones generalmente están vacías, así que no quedan tantas cosas con las que jugar. Al repasar la lista imaginaria de lo que quedaba dentro del claustro, me parecía que se iba estrechando el cerco sobre las cosas con las que podía y me apetecía trabajar.
Luis Bisbe. <em>Join us</em>, 2006
Luis Bisbe. Join us, 2006



“Quería que la pieza tuviera un espíritu contradictorio, mezclando atracción y
repulsión en un solo objeto. A menudo la belleza actúa como un gel lubrificante
que nos permite comulgar alegremente con ruedas de molino.”



Pese a la utilización de estas aguas residuales, una de las cosas más sorprendentes es la belleza que adquieren cuando se muestran a la luz pública. ¿Hasta qué punto era importante para ti que tu obra nos llevara a reflexionar sobre un concepto tan poco considerado como la belleza?

Desde el principio quería que tuviera un espíritu contradictorio, mezclando atracción y repulsión en un solo objeto y en un mismo momento; quería que se neutralizaran recíprocamente, por lo que ambas partes se necesitaban, eran consustanciales, en esta intervención o como lo llamemos.

Hace más de dos mil años que se empezó a asociar la belleza a la bondad, y desde aquel momento no se ha dejado de utilizar como un instrumento, sobre todo por quienes están necesitados de legitimidad. Hacer una fuente es un gesto habitual de los gobernantes para dejar así fijada su generosidad con el pueblo, mostrando el poder de domesticar los elementos y la abundancia de lo necesario.

Por otro lado, las luces de colores son un truco viejo del espectáculo: lo utilizan los feriantes, los puticlubs..., se juntan con el agua en las fuentes mágicas y en los eventos tipo fórum, olimpiadas y exposiciones universales; no pueden faltar. A menudo la belleza actúa como un gel lubrificante que nos permite comulgar alegremente con ruedas de molino. No por eso deja de fascinarme.


Luis Bisbe. <em>Join us</em>, 2006
Luis Bisbe. <em>Join us</em>, 2006
Luis Bisbe. Join us, 2006
¿El resultado que has obtenido es el que esperabas? ¿Te ha quedado algo por hacer?

No me ha quedado nada por hacer, y no lo digo en un sentido concluyente, sino que, dadas las características de este proyecto, desde el principio prefería estar abierto a los cambios que pudieran surgir por el camino debido a las exigencias técnicas. Los límites que van materializándose también contribuyen a dar forma al proyecto, tanto como mis primeros deseos. El resultado no tiene por qué ajustarse a la idea inicial; fundamentalmente porque no me gusta ser un asalariado de mi yo anterior, aquel que tuvo un día la idea, y porque mientras se ejecuta se tienen que ir tomando una infinidad de decisiones. El momento de llevarla a cabo es el momento más importante, aunque a veces uno mismo no sea consciente de ello. Respecto a lo que me pueda haber quedado en la recámara, tendrá que volver a aparecer si es importante y, si no, será que no es importante.


¿Qué te gustaría que viera el público que contempla Join us?

Todo aquello de lo que sean capaces. Yo no puedo imaginarlo, ni mucho menos delimitarlo. Mi trabajo se acaba el día de la inauguración y consiste en trasmitir lo que pueda. Si dijera lo que pretendo, a alguien le podría parecer que ha acertado o que se ha confundido, y nada más lejos. Sólo puedo decir lo que veo. Desde que entrego un trabajo soy parte del público. Creo que si nos ceñimos a lo que hay en Join us, la interpretación está relativamente acotada y lo suficientemente abierta. De todas maneras, he dejado una puerta abierta a la participación del público que voluntariamente quiera exponer algo suyo junto a los demás, y lo pueden ver: el 90 % de la obra es transparente.


¿En qué medida crees que Join us ha incidido en el desarrollo de tu obra? ¿Qué aspectos crees que le han aportado otras obras?

Todavía es pronto para saberlo, me falta perspectiva. Pero es importante saber que no hay ningún salto brusco; es parte de un proceso que se ha ido gestando y materializando casi a la vez. Lo que ocurre es que las obras intermedias las he hecho en lugares muy distantes entre sí, lo que impide tener una visión de conjunto.

De momento, sólo aprecio cambios que afectan a mi propia relación con los proyectos. Por un lado, me interesan los resultados y, por otro, la ejecución se vuelve más de gestión y producción, más de despacho, y eso no me gusta tanto. Quizá la parte más novedosa para mí en este proceso haya sido la de insistir en la idea inicial, a pesar de las lógicas reticencias del principio, y eso me anima a perseverar.
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