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DIBUJO |
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Con motivo de su exposición en el CASM hemos entrevistado a Francesc Ruíz.
Tanto Francesc Ruíz como Lars Arrnhenius, que también muestra tres piezas en
el CASM, utilizan el dibujo. Un medio que parece estar en boga. En relación con
ello publicamos, además de la entrevista, un texto de Rafel G. Bianchi. Un artista
que también hace y ha hecho uso del dibujo y que, aquí, propone un repaso por
algunos artistas y síntomas característicos del medio.
ENTREVISTA A FRANCESC RUIZ
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| Francesc Ruiz. Kiosk Downtown, 2006 |
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DAVID G. TORRES
¿Qué haces en el CASM?
Un cómic con forma de quiosco como los que
encontramos por aquí, que tienden ha ocupar
toda la calle y se expanden con fascículos y
revistas y demás. Me parece que esta expansión
de los quioscos llenos de objetos y prensa no
ocurre en otros lugares. Y por ello creo que
es un trabajo site-specific, que tiene que ver
con la ciudad, y con Barcelona, en concreto.
De hecho, hemos escogido el modelo de quiosco
de Barcelona.
¿Por qué un quiosco?
Antes de que existiese Internet, el quiosco era
un lugar en el que descubrir cosas. Y aún es
así, las revistas y las publicaciones explican y
descubren cosas. |
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Aquí todas las revistas son tuyas.
Lo que he hecho ha sido dibujar todas las portadas
de las revistas que hay en el quiosco. He utilizado
diferentes modelos y tipologías con la ayuda del
diseñador Pedro Mérida y, he seguido las normas
de las publicaciones con el título siempre arriba
y los titulares en la banda izquierda o, también,
si aparece una cara, los ojos deben estar a
determinada altura... todo marcado por cómo se
acumulan y se presentan a la venta.
¿De qué van?
Entre todas las portadas y el quiosco entero se
genera una narrativa. Recuerdo que en la película “My own private Idaho” de Gus Van Sant aparece
un quiosco en el que de repente los chicos de
las portadas de las revistas empiezan a hablar
entre ellos. Algo así intento que suceda. Además
hay un elemento importante, todos los textos
están en inglés. Pero en un inglés muy peculiar:
que o bien es el mío que es muy malo, o bien es
el de los traductores de google que también es
muy malo. Así que finalmente hay un lenguaje
propio en cierta forma liberado de las leyes
gramaticales. Es algo que ya he puesto en
práctica en francés y en alemán.
El quiosco: ¿podría estar en la calle?
Bueno habría requerido otro tipo de
producción. Sólo son portadas, dentro no hay
nada y es una pieza única, no se pueden coger.
Todo el quiosco es una pieza muy específica
para el CASM. Este espacio interior del claustro
me recuerda cualquier plaza de barrio con las
ventanas mirando dentro y los arcos: es como
el quiosco de la plaza.
Pero, ¿es una escultura o un cómic?
Sí tiene esta dimensión escultural, pero se lee como un cómic expandido. No lo veo muy
diferente de otros trabajos míos que son, si
quieres, más planos y se siguen como una
historieta. Aquí también hay una narrativa a
través de los dibujos que hacen las portadas.
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Cómics
¿Cómo empezaste a usar el cómic y el dibujo
en tu trabajo?
Al principio hacía esculturas que eran maquetas
de edificios, es decir, ya había un interés por
la multitud y por los lugares públicos, dónde
pasan cosas. Así que pasé a contar esas cosas.
No hay nada programático y tampoco sé hacia
dónde iré, ni me lo planteo de esa manera,
como un programa a seguir. Aunque, en
realidad lo de los cómics es una recuperación:
siempre han estado ahí en mi vida.
El cómic tiene algo de freaky.
No estoy de acuerdo. En los ochenta la
producción de cómic es tan grande y popular
que no es que no fuese freaky, es que era
mainstream, ¡era moderno!. Piensa en TBO,
Mortadelo y Filemón, pero por otro lado, yo
descubrí el cómic adulto (Víbora, CIMOC, Cairo y Makoki) cuando se los robaba a mi hermano |
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| Francesc Ruiz. Kiosk Downtown, 2006 |
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mayor. Te puede dar por la ópera, por el cine, por el cómic o por qué se yo. Simplemente, cómic y cine son cultura popular, y ser freaky (adoro a los freakys) es un estado mental.
¿Qué te interesa del cómic ahora?
El interés tiene que ver con la comodidad que
supone el medio. Por un lado, llegué a él desde
la representación de la multitud, los grupos,
asociado a una determinada densidad de imagen
y de ahí aparece de manera muy natural el cómic.
Pero, sobre todo, da la posibilidad de representar y dar visibilidad inmediata a diversos asuntos.
Entre otros muchos aspectos, me interesa el
cómic como visibilización de la cultura gay en
Ralph Koenig, en el Yaoi, o en las revistas de
colectivos les/gay/trans donde es una
herramienta importante. Pero también me
interesa como es utilizado por grupos católicos
ultraconservadores en Estados Unidos para
atacar a esos colectivos. El cómic como
producción cultural es tan viejo como el cine. Lo
importante es que es un medio ágil para trasmitir
ideas y considero tiene un potencial increíble.
Depende cómo lo utilices.
Claro. Recientemente, en Jerusalén, vi en una
librería de viejo un montón de cómics del Oeste.
Es decir, que en un momento dado, en Israel
se consumió mucho cómic western: la conquista
de un territorio, los indios y los colonos... Lo
que demuestra que el cómic tiene la capacidad
de reflejar más cosas de las que está contando.
Y a mi me interesa todo ese potencial del cómic
y cómo puede inmiscuirse de muchas maneras.
Y me interesa más todo ese poso del cómic
que no el dibujo en sí.
Has dicho que es un medio inmediato.
Sí es un medio inmediato y democrático,
cualquiera puede hacer cómic de cualquier
manera, es barato, e incluso la distribución es
algo que te lo puedes montar tú. Ahora se está haciendo cómic en Internet que es muy
interesante, con gente como Scott McCloud que
utiliza esa idea del cómic expandido pero a través
de la red. También se está viviendo un auge del
cómic autobiográfico, como un medio brutal: es
el caso de Fabrice Neaud, que ha llegado a tal
nivel de compromiso autobiográfico en sus diarios
que acabó perdiendo a sus amigos. Esa potencia es propia del cómic y se está recuperando en
nuevas e interesantes producciones. Evidentemente,
me nutro de todo esto.
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Barcelona
Al principio insistías en el quiosco de
Barcelona. Barcelona es un lugar o tema que
está presente en muchos de tus trabajos.
Es que soy de Barcelona. Soy un artista que
vive aquí y, si tengo que hablar de cosas, hablo
de lo que conozco. Por eso te decía que esta
pieza es site-specific, porque el site-specific es también Barcelona. Ahora bien cuando voy
a otro sitio, trabajo sobre ese otro lugar.
Pero la Barcelona de tus trabajos no es tan
evidente.
Es una ciudad que está ahí. Y el Corte Inglés
que estaba en uno de mis dibujos no es algo no
evidente. Lo que pasa es que no lo voy a
representar tal cual, hago un filtro. Pero tampoco
muestro nada que no éste ahí, que no suceda o
que no pueda suceder. Una cosa es una supuesta
normalidad visible y otra es lo que pasa.
¿Un poco David Lynch?
No explico nada que no conozca. Y a veces me
han colocado una etiqueta de sexo y violencia,
pero es que lo veo en todas partes. No sé si
es que tengo ese filtro. Pero la violencia y el
sexo están ahí, muy presentes.
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Modas
Volviendo al cómic: ¿ves alguna diferencia
entre el cómic en arte, en una exposición, y
directamente como tal en una publicación?
Las categorías están cambiando y la institución
arte está más relajada y más generosa.
Hablamos de cultura visual y de campo
expandido del arte, y eso es un alivio.
Y ¿cómo ves esta supuesta moda del dibujo y
el cómic en arte?
El acercamiento crítico que se está haciendo
actualmente al dibujo me parece muy superficial.
Son importantes las exposiciones de conjunto
en las que se presenta un tipo de producción
concreta. Y me parecen buenas y generosas.
Pero también hay que profundizar un poco más
e ir al fondo. Por ejemplo, en la KunstHalle de
Dusseldorf la exposición “Diving Trips. Drawing
as Reportage” mostraba el medio y la narración
gráfica aplicada al ámbito del reportaje, allí dónde
el dibujo puede entrar y la cámara de fotos no,
como en los juicios. Incluso cuando desde el arte
se intentan coger referencias se acude al Pop-
Art y el Pop-Art no es cómic. Ad Reinhard hacía
cómic, no Andy Warhol ni Liechtenstein que hacían
Ready Mades. En paralelo a sus pinturas, Ad
Reinhard tiene una enorme producción de cómic.
Y lo utiliza para hacer crítica de arte. |
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Finalmente, pregunta obligada, además ¿qué estás preparando?
Observo como mi trabajo desarrolla diferentes
vertientes al mismo tiempo: un aspecto de mapeo
psicogeográfico, un aspecto autobiográfico y la
idea de site-specific utilizando el cómic y el
dibujo como vehículo. Sigo atento a ver que es
lo próximo que se me ocurre.
Y en concreto...
Voy a hacer una residencia en la Kunstverein
de Frankfurt y entre otras cosas estoy
preparando una obra que se llama “La zona
alta” para una exposición “Registros y hábitos.
Máquina de tiempo/imágenes de espacios” este septiembre en la Fundació Antoni Tàpies. |
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