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ESPACIOS DE CREACIÓN Y CAMUFLAJE: LA RADIO
¿Qué capacidad de infiltración en el tejido social tienen las instituciones artísticas? Los museos y centros de arte buscan traspasar las paredes blancas legitimadoras de lo artístico y ofrecer nuevas formas de producción y de percepción. Con la voluntad de buscar medios de infiltración, Jorge Luis Marzo prepara una serie de programas radiofónicos que se insertarán a lo largo de 2006 en la progamación de diversas cadenas de radio. Y, así también, redefinir y recuperar la radío como espacio público, de razón pública.




Joan Simó, Arxiu Aire/JC
Joan Simó, Arxiu Aire/JC

JORGE LUIS MARZO

Imagínense un actor, performer, en fin, qué más da, que quisiera escenificar la miseria extrema y que, para ello, decidiera llevar los límites de las cosas un poco más allá. ¿Qué debería hacer? ¿provocar a la audiencia mediante actos cada vez más brutales, sobre su persona o sobre los demás? ¿o realizar su acto en contextos en los que nadie se lo espera? Hace bastantes años, Joan Simó pareció preguntarse lo mismo. En el contexto de un festival que se realizaba en Barcelona, se vistió de mendigo con la voluntad de sentarse en la calle con actitud de pedir. Se recogió disimuladamente una de las piernas, introdujo en la pernera vacía del roido pantalón una pata de jamón serrano ya casi descarnada, le puso un calcetín y un zapato y la cubrió de nuevo con el pantalón. En el punto más álgido de su letanía sobre el hambre que pasaba, el actor se arremangaba la pernera y con un cuchillo roñoso, y en medio de tremendos alaridos y a la vista de todos los que se atrevían a mirar, se cortaba los pocos jirones de jamón que le quedaban al hueso y se los llevaba a la boca. El efecto era

estremecedoramente realista, y no hace falta decir que así lo atestiguaban las caras de los viandantes que no estaban al quite de la “comedia”. No faltaron los vómitos.

Tiempo después Simó introdujo el número en una de sus obras teatrales. Y claro, las caras de la audiencia ya no denotaban asco sino risas y complicidad. ¿Dónde radica el valor de la representación? ¿En el arte o en el contexto en el que la actividad ocurre? ¿podríamos pensar que el conocimiento de los códigos (las expectativas que crea un espacio previamente definido como artístico) anula toda posible subversión del control sobre las percepciones? ¿o, por el contrario -por poner un símil procedente de la jurisprudencia- el desconocimiento de los códigos no exime a la actividad de una artisticidad intrínseca?

Esta magra pregunta nos introduce en uno de los seriales temáticos más apasionantes a la hora de preguntarnos sobre la capacidad de los museos y de los centros de arte para ofrecer nuevas formas de producción y de percepción. Si voy al museo, pues ya sé qué me voy a encontrar. Ahora bien, si lo pongo fuera, ¿cómo sabe la gente que eso es arte o no? Ese es el espíritu y la inquina que domina el programa de actividades radiofónicas que estamos preparando para el 2006 desde el CASM. La radio, desde luego, concita todas las posibilidades para que estas cuestiones se puedan materializar. Más difícil sería en otros ámbitos, sin duda. La radio es inmaterial y se infiltra allí donde puede. La propia historia de la radio está plagada de eventos artísticos (o no) que, bajo la guisa del camuflaje y la infiltración, han sido capaces de crear los más extraordinarios cortocircuitos entre las expectativas y las realidades. Desde el gran Orson Welles hasta la infame COPE en Bolivia.


La recuperació d’allò públic
Al mismo tiempo, la relación entre la creación contemporánea y el medio radiofónico durante las últimas décadas se ha sostenido sobre principios a veces muy fructíferos, pero a menudo también perniciosamente engañosos. Desde que John Cage comenzara a emitir sus producciones sonoras en la radio, parece como si la única relación posible partiera de la concepción de la radio como mero altavoz de arte sonoro. En este reducido estado, la radio ya no es un espacio público autónomo, sino un simple readymade acústico. La investigación en la radio desaparece así bajo la investigación del sonido. Recuperar el espacio radiofónico como el potencial lugar público de encuentro (o desencuentro), tanto entre creadores como entre audiencias, debería ser un modelo de relaciones a tener más en cuenta. Potenciar el arte sonoro en las ondas es muy necesario, pero más lo es aún redefinir su “razón pública” a través de modelos creativos que superen los formatos propios de lo que se conoce como la tiranía de la “radio fórmula”, ya sea comercial o institucional. Afortunadamente, ya hemos visto variados ejemplos de radios independientes que han mostrado el enorme número de caminos que existen. Y más, desde las nuevas posibilidades que internet ha suscitado.

Estas dos reflexiones, el camuflaje y la recuperación de lo público en la radio serán los ejes del programa. Los artistas Guillermo Trujillano (Bilbao) y Taniel Morales (México DF), y los colectivos Radio Paca (Barcelona, www.radiopaca.org) y Experimentem amb l’art (Barcelona, www.experimentem.org) en asociación con David Armengol y José Antonio Delgado, han sido invitados a desarrollarlas en diversas programaciones radiofónicas durante todo el año 2006. La premisa: introducirse en el ámbito de la radio para transmitir y vincular inquietudes, ficciones, reportajes o conocimientos,o para establecer relaciones públicas (en el sentido público del término, sin un gran sentido del márketing) que sean capaces de captar la atención de un público que, en su gran mayoría, no pisa nunca los museos (y quizás con gran criterio). Guillermo Trujillano se propone infiltrarse con y en los medios radiofónicos disponibles para realizar intervenciones en las que, mediante formatos como el culebrón, el programa musical o la ficción camuflada, se de cuenta ácida del tantas veces estúpido mundo de las artes. Taniel Morales, con una larga experiencia radiofónica en la UNAM de México, también se infiltrará tanto dentro de la radio como fuera de ella. También la radio puede camuflarse fuera de su propia realidad: no olvidemos que los medios, en el fondo, no son más que los lugares en los que se reciben. A través de una residencia en el centro de producción Can Xalant de Mataró, recién inaugurado, Morales investigará el mundo de los nuevos inmigrantes como base para dar forma a la creación de determinadas conexiones e interrupciones en el espacio radiofónico tanto de Barcelona como de la capital del Maresme. A su vez, Radio Paca desarrollará toda una serie de recursos y canales radiofónicos para que mujeres locales y de otras partes del mundo puedan discutir sobre tecnologías y compartir experiencias. Y Experimentem amb l’Art, junto a D. Armengol y J.A. Delgado se dedicarán a convertir el medio radio en una plataforma de creación y presentación alrededor del hecho expositivo. O sea, la radio como sala de exposiciones.




¿El desconocimiento de los códigos exime a
una actividad de una artisticidad intrínseca?


El espacio radiofónico como lugar público de encuentro
(o desencuentro), tanto entre creadores como entre audiencias



Todo esto, claro está, ocurrirá a través de diversos tejidos radiofónicos presentes en nuestra geografía. Nosotros no somos la radio, sino que acudimos a ellas para que alberguen los proyectos: Radio Paca, Radio 4, Contrabanda, Radio Gràcia, Catalunya Ràdio, Radio y TV Tele Taxi, Mataró Ràdio, Com Ràdio, etc., serán probablemente algunos de nuestros huéspedes. Con la colaboración de La Mosca, de Hispahard como socio tecnológico, o de Can Xalant como socio productor. Todo ello, además, visible en una página web editada para la ocasión. ¡Prepárense! ¡Nunca se sabe por dónde te va a llegar!
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