Bienvenido a la web del Centro de Arte Santa Mònica. En este nuevo boletín podéis encontrar los siguientes textos: [] [] [] [][] [] Desde aquí también podéis acceder al:
Cultura Arts Visuals
Accesibilidad http://cultura.gencat.net/casm info_santamonica.cultura@gencat.net
Santa Mònica
Marzo
Números Anteriores
 
 
ENTREVISTA A ANTON HERBERT
Veit Loers, que ha preparado el Consulta “Franz West sin Franz West” en el CASM, entrevista a Anton Herbert, que expone su colección en el MACBA, donde la obra de Franz West ocupa un lugar destacado. Mientras “Franz West sin Franz West” toma al artista austriaco como ejemplo máximo de artistas que usan el humor y un cierto antiformalismo; Anton Herbert y su colección significan el ligamen de Franz West con la generación conceptual y minimal.


VEIT LOERS

¿Cómo enpezaste a coleccionar obras de Franz West? Antes te interesabas por el Minimal, el conceptual y el arte algo más serio de los años ochenta como Reinhard Mucha o Thomas Schütte. En una presentación anterior de la colección en Gent me pareció que reinaba algún espíritu “minimal” en cómo estaban expuestos los sofás de Franz West. Y que la escultura “Zeit” (Tiempo) también tiene una estructura minimalista, aunque esconda una cama.


No soy para nada tan “minimal” o “conceptual” como se imagina. Siempre hemos dado mucha importancia al individuo y la individualidad del artista y no tanto a conceptos de grupos. Hemos elegido individualidades para nuestra colección. Tuvimos la gran oportunidad de entrar en contacto con Peter Pakesch en Viena. Peter era el galerista de un artista belga, Jan Verkruysse, que nos interesaba mucho y que era un amigo de Franz West. En las visitas a Viena para hablar con Peter nos presentó a Franz West y otros artistas. Nos entusiasmó su mentalidad austriaca. Que seguramente también era conceptual, pero que se relacionaba con los comienzos del accionismo de Viena, algo que no habíamos ni captado ni nos había interesado antes. Peter Pakesch nos dió las oportunidades y estableció los contactos para que todo esto estuviese a nuestro alcance, entender muchas cosas que antes no nos eran entendibles y que formasen parte de nuestros conocimientos.

Es verdad que habíamos estado comprometidos con los artistas más importantes del Minimal, de Arte Povera y de Arte Conceptual, pero con el arte post-conceptual tuvimos un “cortocircuito”: no nos interesaba nada, era demasiado formal. Algo que ya se anunciaba con gente como Thomas Schütte, Jan Verkruysse o Reinhard Mucha, que nos interesaban, pero necesitábamos algo más. Los viajes a Viena nos dieron este “más”. El ambiente “Wittgensteiniense”, la mentalidad vienesa y el ambiente desplazado y asustado de la ciudad nos atrajo mucho. Franz West ahí era el número uno de verdad, así que todo fue muy lógico.

Nos empezamos a comprometer con su obra con “Zitat”. Es uno de sus primeros trabajos de papier maché, nos gustó mucho, pero no tenía nada que ver con minimalismo, es una obra cien por cien Franz West: Franz West como Franz West.


¿Cómo explicas la actitud artística llena de humor de Franz West? ¿Es una reacción compartida, con Martin Kippenberger y Georg Herold, a Joseph Beuys? ¿O en general a los años setenta?

Nuestro interés por Franz West apareció casi al mismo tiempo que el interés en Martin Kippenberger y en Mike Kelley. Los tres formaban, de alguna manera, un tríptico: West-Kippenberger-Kelley. Para nosotros abrieron todo un territorio de nuevas posibilidades para la colección. Los tres trabajaban sobre una base amplia del humor, que incluía un humor escéptico, anti-alemán, bruto y sin límites; en los tres esa manera no-seria es una forma de ataque; y todo ello junto da un lenguaje artístico mucho más abierto que el que habíamos tenido a nuestro alcance hasta entonces. Así, Franz West, y especialmente Kippenberger, entraron con muchas obras en nuestra colección. Tenían prioridad total: no nos hemos limitado a uno o dos trabajos como “Personale” o “Zitat”, sino que adquirimos inmediatamente otros trabajos, como el de los doce sofás con dos videos que compramos en la galería de Peter Pakesch. Este es un trabajo que busca comunicación con el público: nosotros queríamos también conseguir con nuestra colección una confrontación de lo público y lo privado ¿Dónde están los limites de una colección privada, y dónde de un museo público? Es el tema de la exposición en el MACBA. Un tema que con Franz West, Martin Kippenberger y Mike Kelley se puede trabajar muy bien.

En nuestra colección nunca han entrado Beuys, Baselitz, Kiefer o Immendorff: son demasiado “alemán-alemán”. Los dos puntos principales de la colección son: Broodthaers, que también ha trabajado mucho en Alemania pero que tiene una mentalidad latino-germánica; y Bruce Naumann que ejemplifica la situación americana. Estos dos polos, y su desarrollo, demuestran que la colección se considera falsamente como conceptual o minimal.


Franz West. Personale, 1995
Franz West. Personale, 1995       


Franz West se refiere a los escritos de Michail Bachtin, a “Volkskultur” (Cultura Popular) y “Karnevalisierung” (Carnevalización). Ahí aparece también el elemento de las saturnalias romanas. ¿Ves en la obra de West también algo de esta carcajada arcaica?

Para mí Franz West claramente es un artista muy austriaco, pero también tan internacional y tan contagioso para un público amplio que seguramente no quiero limitarle con estas categorías.Ser “Volkskultur” (Cultura Popular) no es algo negativo, pero para mí Franz West no es “Volkskultur”.


Franz West vs. Martin Kippenberger

¿En qué se distingue West de Kippenberger?


Se distinguen en mucho y hay coincidencias enormes, una especie de simbiosis: los dos juntos demuestran la ecuación de uno más uno es igual tres. Forman un territorio enorme. Aunque creo que Kippenberger absorbe todo el problema de la frustración alemana de manera obvia y que el peso de ser alemán es una de las razones por las que ha trabajado tanto en el extranjero. También Kippenberger, en comparación con Franz West, ha trabajado siempre en un fuerte sistema de redes, con su metronet o sus amigos. A Franz también le envuelven una banda de groupies, pero no son iguales. Albert Oehlen, Kippenberger y otros siempre estaban juntos, como Weigand y Franz West, pero formaban grupos muy diferentes: están cerca, pero no son iguales.

El mensaje de Kippenberger es más amplio respecto al de Franz West, pero creo que Franz West tiene más posibilidades plásticas que Kippenberger. En mi opinión, no se pueden separar uno del otro, más bien se pueden entretejer: es lo que hemos intentado en el MACBA, junto a Mike Kelley.


¿Fue Franz West quién llamó tu atención sobre Kippenberger? Me acuerdo del collage “Personale” con el que adquiriste un cuadro de Kippenberger “involuntariamente” y ¡para tu ventaja posterior!

Para mí esto no ha sido un gran tema, no lo he recibido así y no me ha llamado tanta atención. “Personale” es un ejemplo de un artista que quiere insertar algo perverso en el sistema de arte. Lo perverso aparece cuando intercambia obras con sus amigos, utiliza estas obras que ha recibido en el intercambio en un trabajo propio y después ofrece este trabajo propio a la venta,¡e incluso encuentra a un coleccionista a quien le interesa esta “perversidad” y que quiere poseerla!: este es el sistema Franz West. En Kippenberger la “perversidad” es estratégicamente mucho más amplia. Creo que le motivaron las situaciones del poder americano de otros artistas, y que quería superar, por esto fue a América.

Pero no, no fue Franz West quien llamó mi atención sobre Kippenberger.


¿Cómo el humor de Franz West, tan especial y típico de Viena, pudo tener tanto eco internacionalmente?

¿Ha tenido eco? No estoy tan seguro que el humor vienés pueda tener eco entre gente que no es de ahí y, especialmente, entre alemanes. El humor vienés de Franz es algo muy sutil, no estoy convencido de que tengamos la capacidad de entenderlo del todo bien. Creo que la brutalidad de Kippenberger, en su ambición internacional, quizás puede atraer más atención que el humor de Franz West.

Seguramente, la carrera internacional de Franz West tiene que ver con el tratamiento plástico de sus obras: en sus papier machés o en sus “Passstücke”; en el interés que podemos encontrar en la idea de crear esculturas adaptables, que están pensadas para usarse en movimiento, con música y para comunicar, y que son tan distintas comparadas con la mentalidad rígida y tozuda de escultura de otros artistas de la época.


Últimamente a Franz West le gusta utilizar el concepto “epifanía“. ¿Cómo cuadra esto con el humor y lo grotesco?

No sé, nunca he pensado en este tema. ¡Próxima pregunta!


¿Os gusta a tu mujer y ti sentaros en los muebles de Franz West o son un poco incómodos?
Al contrario: ¡son muy cómodos, extremadamente cómodos y muy buenos!. Pero no los utilizamos en nuestro salón. Muchos utilizan las sillas y sofás de Franz West, pero no es nuestro caso. Lo que nos gusta hacer es mezclar sus sillas y sofás en instalaciones con otras obras de Franz, Kippenberger y de Mike Kelley. No queremos que se quite la importancia a estos objetos, nos parece muy importante que las personas que los utilizan se den cuenta que hay una diferencia: que no se sienten en un mueble de Franz sin saber de que se trata de un mueble de él. Se pueden sentar en ellos, pero con la conciencia de lo que se hace. No se trata de pensar de que es una obra de arte que se tiene que elevar, sino de que es una obra de arte que se puede utilizar.


¿Piensas que la obra de Franz West ha influenciado a la generación de artistas jovenes?

No sólo lo pienso: ¡estoy completamente convencido! Lo veo en varios artistas jóvenes, cuyas obras no serían posibles sin la influencia no sólo de West, sino seguramente también de Kippenberger y Mike Kelley. Estos tres son epígonos para la actual generación de artistas y son esenciales, son un encadenamiento absolutamente fantástico, y sin ellos tres el arte de hoy no sería como es. Para la generación joven es un punto de culminación absoluto. El espacio Consulta, “Franz West sin Franz West”, muestra que sin las obras de Franz West se puede hacer una exposición de Franz West. También se podría hacer con Kippenberger o Mike Kelley: quizás debería hacerse después o una exposición “sin” de los tres juntos.

Anton Herbert
Anton Herbert


¿Tienes algún trabajo preferido de Franz West que no esté en tu colección?

Franz West tiene proyectos para colocar esculturas de unos 10 o 12 metros de altura sobre los techos de rascacielos, como un tótem, una señal: nos entusiasma, nos tiene muy intrigados y esperamos que algún día se hagan realidad. El concepto de que el centro de una ciudad es una pequeña plaza abierta en el que mostrar obras de Franz West, como mobiliario de ciudad, no me interesa. Pero que en el techo de un rascacielos, que tiene que ver con poder, con fuerza y con estructuras financieras etc., se muestre arte, sí. No sé donde, pero sería mi sueño que se puediesen realizar 5 o 6 de esas esculturas enormes de las que existen algunos gouaches muy bonitos.


Entrevista realitzada amb la col·laboració d’Stefanie Dörper

Menú Boletín
Crítica - Franz West - Radio - Números Anteriores
Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura
Saltar al menú principal del boletín