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Bios, Techne, Logos: una carrera artística oportuna |
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Si tradicionalmente las artes se han encargado de representar la realidad, los que practican el llamado BioArt crean realidad: en lugar de representar una rosa, crean una rosa, y cruzan uno de los mitos del arte contemporáneo, la frontera entre arte y vida. Mónica Bello y Ulla Taipale (Cápsula) dirigirán un seminario y un taller en febrero en el CASM y en colaboración con la UB sobre BioArt. Con ese motivo y como introducción al tema, publicamos un texto de Jens Hauser, comisario y crítico de arte, que en 2003 presentó en Nantes una gran exposición titulada “L'Art Biotech”.
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JENS HAUSER
Bio Art no es simplemente un híbrido, sino que
es también un término mutante que prolifera.
El ascenso de la biología al estatus de ciencia
física “más actual” ha ido acompañado,
por un lado, del uso inflacionario de las metáforas
biológicas en las disciplinas académicas
que estudian la cultura y, por otro lado, de una amplia
serie de procedimientos biotécnicos que proporcionan
simultáneamente a los artistas los temas para su
trabajo y los medios expresivos con que realizarlos. Por
lo que se ha visto, la evolución del término
“Bio Art” ha tenido cierta similitud con el
hiperbólico camino del despliegue genético
lanzado por grupos tecnoindustriales de interés
especial en la década de 1990 que, en vigilias
de su momento culminante en conjunción con la histeria
mediática que rodea el Proyecto del Genoma Humano,
ha ido remitiendo lentamente en los últimos años:
Bio Art no se ha desplegado ni desarrollado de acuerdo
con los códigos maestros prescritos de un manifiesto
post-vanguardista determinado; en lugar de esto, ha sido
sometido a un proceso de deriva social y a influencias
varias desde su entorno estético. Durante mucho
tiempo, el elemento dominante del Bio Art era el “Arte
Genético” que supuestamente era un sinónimo;
con todo, la abnegación inequívoca de la
primacía del paradigma genético como Escala
de Jacob definitiva, los protagonistas artísticos
ampliaron sus horizontes para incluir otros campos y métodos:
células y cultivos de tejidos, neurofisiología,
biorobótica y bioinformática, transgénesis,
síntesis de secuencias de ADN producidas artificialmente,
cruzamiento mendeliano de animales y plantas, xenotrasplantes
y homoinjertos, autoexperimentación biotecnológica
y médica, y subversión de las tecnologías
de visualización de biología molecular de
maneras no previstas en los manuales de los usuarios.
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| Extra
ear, The Tissue Culture and Art,
2003 |
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El
dilema tipológico hace recordar la dificultad
de definir el art media como forma artística. ¿Qué es
exactamente lo que es esencial y definitivo: que
produce arte con la ayuda de media, o que
el encuentro de los artistas con determinados temas
tematizan y cambian la manera de utilizar los media? En
contraste con las tecnologías empleadas en
el art media digital, las biotecnologías como
implementos artísticos todavía no han
sido democratizadas ,
aunque es posible que tengamos muy cerca los estudios
caseros de biotécnica como nuevas manifestaciones
de la cultura pop .
De esta manera, la idea de Bio Art, un concepto ya
lleno de significado, está contaminada adicionalmente
por el arte que considera la biotecnología
desde el refugio seguro de la distancia supuestamente
crítica y lo conceptualiza puramente como
un tema más. No es difícil decir que
hoy en día a nadie se le ocurriría
categorizar los óleos conceptuales de Miltos
Manetas con sus joysticks, ratones de ordenador y
líos de cables e hilos como Computer Art i
Media Art. Pero entonces nos vemos enfrentados por
un estado de la cuestión absolutamente grotesco
en el que persiste la idea –incluso en publicaciones
especializadas que deberían estar mejor informadas– que
una obra puede adscribirse a Bio Art a partir del
contenido que representa. Manifestaciones bioficticias
como esculturas-quimeras, retratos-ADN, pinturas
de cromosomas o fotos digitales trucadas que presentan
mutantes sirven tanto de ejemplo de Bio Art como
los cuadros impresionistas de Claude Monet podrían
clasificarse de “Arte de Nenúfares”o “Arte
de Catedral”. |
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Estas formas artísticas convencionales
donde funcionan exclusivamente sistemas metafóricos
e iconográficos sirven por encima de todo para satisfacer
las demandas de contenido de los museos de arte tradicionales
en los que los curadores se ven empujados por las presiones
ejercidas por los retos de las perspectivas biotecnológicas:
por un lado, tienen que adoptar una posición en un
tema de importancia urgente en la sociedad; por el otro,
los curadores –puestos a prueba por las demandas conceptuales
de los temas, ignorantes, intelectualmente aletargados , o
inseguros ante la dificultad de calificar estas obras de objetos
artísticos en el sentido convencional de la palabra— evitan
el terreno peligroso del Bio Art formalmente innovador que
enfrenta a la biotécnica con la aplicación
paradójica en la práctica real. De las incontables
exposiciones presentadas en los últimos años
que han tratado el tema de la biotecnología, aquellas
en las que las biotecnologías han sido utilizadas
como herramienta pueden contarse con los dedos de una mano.
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Las cosas aún se complican más en el caso de las instalaciones de Media Art que se basan en los llamados algoritmos genéticos. ¿Las simulaciones computerizadas de procesos biológicos son Bio Art? ¡Difícilmente! Al fin y al cabo, ¿no se trata a priori de un esfuerzo para instrumentalizar estos programas suministrando unas ilustraciones que doten de significado, seudocientífico y estetizante y, a través de la informática, permitir que surja y florezca nuevamente el mito de la obra de arte como organismo vivo? A pesar de la importancia siempre creciente de la investigación en el campo de la biocibernética y, por otro lado, la biología sintética que intenta designar nuevas funciones a los organismos vivos, aún pasa que el arte, cuya esfera de funcionamiento es la interfase de lo orgánico y mecánico y que refleja la fascinación de la bioinformática i de la biocomputación, por encima de todo normalmente sigue parado en un ideal cibernético. Hoy en día, sin embargo, éste vuelve a verse confrontado con el material concreto basado en el carbón. 
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| Untitled,
The Tissue Culture & Art, 2000-01 |
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CÁPSULA
Cápsula es una plataforma de observación y de exploración de la nueva conciencia establecida por la ciencia y por la naturaleza, y de las formas que se asumen en la integración de ambas en múltiples planos creativos.
Iniciada por Mónica Bello y Ulla Taipale, Cápsula pretende generar proyectos interdisciplinares, fusionando ideas procedentes de ámbitos como la ciencia y la cultura; y colaborativos, facilitando el encuentro, la comunicación y la discusión entre agentes diversos.En la actualidad Cápsula investiga la relación del arte con las ciencias de la vida, o lo que se ha venido a llamar bioarte. |
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Para decirlo con el lenguaje más de moda de la genética: estos híbridos estéticos no pueden ser explicados por medio de la analogía visual de los fenotipos de estas obras, sino por medio de sus genotipos conceptuales. La “mutación” que ha sufrido el Bio Art puede describirse actualmente con cuatro hipótesis:
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El Bio Art se está rematerializando cada vez más. Le antigua fascinación por el “código de vida” está disminuyendo y dejando paso a una confrontación fenomenológica con el wetwork. Los artistas utilizan material orgánico específico y, simultáneamente, claras críticas de fetichismo genético.
- En lugar de objetos de representación, representaciones o simulaciones gráficas, ahora el centro de atención son los procesos transformadores con características de performance. Establecen interrelaciones entre biotecnologías y sus condiciones estructurales filosóficas, políticas y económicas
- El Bio Art atrae cada vez más el interés de los artistas de performance o de los que se especializan en Body Art; hay una relación estructural que relaciona los dos campos. La relación dialectal entre la presencia real y la presentación metafórica es comparable al arte de la performance, donde el artista pone en juego su propio cuerpo y su biografía real. Del mismo modo, el espectador que experimenta el Bio Art tiene que pasar una y otra vez del reino simbólico del arte a la “vida real” de los procesos que se exhiben y que se sugieren mediante la presencia orgánica.
- El Bio Art es principalmente un arte de
transformación in vivo que
manipula “material biológico
a niveles discretos (por ejemplo, células
individuales, proteínas, genes, nucleótidos)
y
crea exhibiciones que permiten a los individuos
participar emocional y cognitivamente. Pero
no permite ser encasillado con una definición
dura y rápida de los procedimientos
o materiales que tiene que utilizar. Aunque
podemos considerar que su medio es la "manipulación
del mecanismo de vida", también
acepta una gran variedad de formas tanto
por lo que hace al discurso como a la técnica.
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Véase Hans Ulrich Reck: Mythos Medienkunst, Colonia, 2002.
El interés por adquirir conocimientos de trabajo
de laboratorio para abordar la verdadera "wet biology"
va creciendo de manera exponencial:
por ejemplo, 92 artistas de todo el mundo pidieron entrar
en las sesiones abiertas a participantes del taller más
reciente "Art and
Biotechnology" organizado en Londres en marzo por SymbioticA
and Artscatalyst.
Véase Eugene Thacker y Natalie Jeremijenko: Creative
Biotechnology. A User's Manual, Newcastle, 2005.
Los que defienden el art media son Joline Blais y
Jon Ippolito: “Looking for art in all the wrong places”.
En: Ars Electronica 2001. Takeover,
Viena, 2001, págs. 28-33.
Véase Richard Hoppe-Sailer: “Bioplay. Medien – Simulationen
– Natur?” En: Hans Werner Ingensiep i Anne Eusterschulte
(eds.): Philosophie
der natürlichen Mitwelt, Würzburg, 2002, págs. 257-272.
Para una elaboración del modelo explicativo de los puntos de vista cibernéticos como paradigma general y como ersatz de los ideales humanistas clásicos, véase: Céline Lafontaine: L'Empire Cybernétique. Des machines à penser à la pensée machine, Paris, 2004.
El ejemplo más destacado de esta confrontación
de código inmaterial y bacterias reales transgenéticas
es sin duda Genesis, d’Eduardo Kac.
Véase Ars Electronica 1999. Life Sciences,
Viena, págs. 310-311.
Eduardo Kac. Introducción del libro Biotechnology, Art and Culture, M.I.T. Press (se publicarà en 2006).
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