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Procesos y ritmos de trabajo

Tercera y última entrega del dossier que David Armengol, con la colaboración de Martí Manen, ha preparado para analizar y reflexionar sobre el espacio que ocupa la educación en el arte contemporáneo. Además incluimos una entrevista a Mai Abu ElDahab, comisaria de la próxima Manifesta a Nicosia el próximo verano que, en esta ocasión, se aleja del modelo de gran exposición y propone una escuela de arte.

DAVID ARMENGOL

Utilizar el boletín mensual del Centre d’Art Santa Mònica como espacio de reflexión en torno a los vínculos entre arte y educación ha permitido dar cierta visibilidad crítica a un ámbito de trabajo, el educativo, con recursos de comunicación bastante limitados en el sistema del arte.

Aun insistiendo en la idea de entender la producción artística como motor generador de conocimiento desde el cual abrir modelos de educación no-regulada, las relaciones entre posturas educativas y contexto artístico siguen siendo conflictivas. El análisis de estas confrontaciones permite detectar que existe entre los dos ámbitos una diferencia de ritmos de trabajo, aspecto que dificulta el entendimiento y la convivencia.

Si bien el sistema del arte, con la exposición como principal medio de presentación y generación de discurso, plantea una intensidad previa centrada en la inauguración, el hecho educativo necesita un ritmo más lento y continuado. Una temporalidad espaciada que, además, no suele contar con dispositivos tan potentes y definidores como la exposición final. Esto fuerza a la educación artística a asumir un espacio de actuación a posteriori, es decir, una vez la exposición está ya inaugurada y los distintos agentes que intervienen (como el comisario, el artista, etc...) han empezado a diluir su presencia.De este modo, la propuesta educativa rara vez encuentra otra opción que asumir una función divulgativa, muchas veces poco fiel y rigurosa respecto a las intenciones iniciales del hecho expositivo.Una vez evidenciado el decalage temporal que suele existir entre el contexto artístico ysus posibilidades de aprendizaje, vemos que alterar de forma efectiva esos ritmos de trabajo es bastante complejo, ya que el contexto artístico y los sistemas educativos suelen funcionar con parámetros de conducción jerárquica que dificultan cualquier cambio o innovación en sus estructuras.

Marcos de conocimiento no-oficiales
En el segundo texto de este estudio (en el boletín nº 14, junio 05), en este caso con Martí Manen, abordamos la problemática de temporalización entre arte yeducación desde la perspectiva de la proliferación de marcos de conocimiento no-oficiales en el contexto artístico. Plataformas artísticas de cierta independencia que trabajan con otros planteamientos discursivos y educativos (Copenhagen Free University, Invisible Academy, Protoacademy...). Por tanto, espacios de producción, reflexión, comunicación y exposición que intentan funcionar en presente a partir del intercambio y el diálogo.


L’exposició planteja una intensitat prèvia centrada en la inauguració, el fet
educatiu necessita d’un ritme més lent i continuat


En este sentido, la organización de workshops ytalleres específicosparalelos a las exposiciones, así como de otros procesos de trabajo más próximos a los receptores permiten generar desde el ámbito artístico modelos de aprendizaje más efectivos, que consideran al usuario como otro elemento fundamental de discurso, y no simplemente como un consumidor impersonal e indiferente.

Si bien es inevitable reconocer que existe un grave problema de conexión entre arte y público, estos espacios de intercambio y diálogo plantean un fuerte potencial educativo en tiempo real. Es decir, una voluntad de contacto con el receptor desde el presente; un análisis crítico que no deja fuera al usuario, sino que lo inserta en el proceso de trabajo con un alto nivel de implicación. De esta forma, el peligro de metarreferencialidad ydesconexión con la realidad que suele afectar al arte, se desdibuja en favor de un marco de reflexión próximo con unos resultados que, sin llegar a serespectaculares, resultan más gratificantes.


La noció de públic
Por otra parte, si entendemos la educación como una vía de mediación entre arte yusuario, vemos que una de las problemáticas más evidentes estriba en la propia noción de público. Si tradicionalmente el público se había entendido como un mero espectador, cuya relación con el arte consistía exclusivamente en la observación a distancia, hace tiempo que desde el arte se apuesta por establecer otra clase de relaciones con el usuario. En este sentido, podemos hablar del público como un agente activo capaz de interactuar con lo que se le propone desde una posición crítica ypersonal. Ser conscientes de esta multiplicidad de públicos implica revisar las responsabilidades que implican las distintas posiciones del contexto del arte con el objetivo real de favorecer un contacto directo y bidireccional con los usuarios.

Como consecuencia, desde una posición ideológica, en los museos y centros de arte, se intenta definir cuál es el tipo de público que cada uno tiene y se intenta lanzar líneas de actuación eficaces en este sentido. En el mejor de los casos, tal práctica puede generar un tipo de programación a la carta donde, mediante exposiciones, conferencias, talleres y otras actividades, los distintos públicos encuentren los puntos de conexión que necesitan. No obstante, si analizamos esta multiplicidad de públicos desde el punto de vista de la responsabilidad del artista, comisario, educador, museo, etc., habrá que tener en cuenta también qué responsabilidad nos corresponde como público. Es decir, cómo pueden (o podemos) los usuarios asumir este papel activo desde un marco al que nos acercamos con cierta desconfianza y reticencia. Aquí encontramos de nuevo los conflictos que apuntábamos antes. Para generar un debate abierto con el usuario, en el que éste pueda actuar libremente desde su posición, yno tanto desde la que a priori se construye de él, hay que alterar los ritmos de trabajo habituales que funcionan tanto desde el contexto artístico como desde los planteamientos educativos.

Ante la incapacidad de encontrar soluciones concretas a este binomio, la voluntad por parte del sistema del arte de repensar su capacidad como herramienta de conocimiento, permite ensayar algunos formatos efectivos, muchas veces al margen de las estructuras de funcionamiento habituales. En esta línea de experiencias artísticas donde el ritmo de aprendizaje deja de ser unidireccional y fijo para ofrecer vías de acceso más libres, me gustaría hablar de dos casos recientes que exploran espacios de intercambio y diálogo en tiempo presente. Por una parte, el proyecto educativo Mirades Creuades (Miradas cruzadas) dirigido al público adolescente y que se llevó a cabo en Caixafòrum a partir de la exposición de Rineke Dijkstra; y por otra, los talleres organizados en la Quincena de arte de Montesquiu (CUAM) centrados en un público especializado. Dos propuestas que alteran voluntariamente los ritmos de aprendizaje habituales para favorecer otro tipo de interactuación entre las posiciones implicadas.

Basándose en los nexos existentes entre el trabajo de Rineke Dijkstra y las culturas juveniles, Mirades Creuades ofrecía una propuesta paralela al hecho expositivo en la que, mediante un trabajo continuo a medio camino entre la escuela y el centro de arte, se implicaba a los adolescentes en un proceso de conocimiento que partía directamente de sus propias realidades e identidades. De este modo, mediante un taller fotográfico realizado en Caixafòrum y una serie de sesiones posteriores en la escuela, se invita a los jóvenes a un cruce de miradas que les permite profundizar en primera persona en los sistemas de representación, tanto desde la posición del joven como desde su concepción del adulto.

Por otra parte, Mind the Gap, la última edición de la Quam dirigida por Montse Badia, ha contado con la participación de Francesc Ruiz y Jacob Fabricius, que han desarrollado talleres dirigidos a la comunidad artística según sus líneas de trabajo en arte. Durante una semana, ambos talleres han generado desde un marco profesional un espacio de encuentro que ofrece a los artistas participantes la posibilidad de ensayar otras fórmulas de aprendizaje en las que sus prácticas interactúen críticamente con otras.

Si bien se trata de propuestas distintas, ambos formatos se centran en su desarrollo temporal más que en la resolución final, (exposición de trabajos de los estudiantes en Caixafòrum o presentación del resultado de los talleres en el marco de reflexión de la QUAM). No obstante, hay que tener en cuenta que, para que este tipo de planteamientos funcione con eficacia, hay que generar las herramientas necesarias para que el receptor pueda asumir su papel activo durante todo el proceso. Como decíamos antes, hay que ofrecer los instrumentos precisos para que el usuario pueda aceptar también su responsabilidad con confianza, y esto no siempre es fácil de conseguir. Tal vez sea éste uno de los retos principales a la hora de repensar el papel de la educación en el contexto del arte.


Otros ritmos de trabajo desde educación y arte (dos ejemplos):
Miradas cruzadas es un proyecto educativo dirigido a un público adolescente a partir de la exposición Retratos de RinekeDijstra en CaixaForum. Conducido por Tanit Plana y Maria Lacambra invita a un proceso de reflexión y trabajo en torno a la construcción de las identidades juveniles.

Esta propuesta educativa del Laboratorio de las Artes en CaixaForum, con la colaboración de distintos centros de educación secundaria, está planteado en tres fases: trabajo de reflexión sobre las culturas juveniles, normalmente siempre definida desde la posición adulta; práctica fotográfica y textual de redefinición de la representación del adulto desde las identidades juveniles; y, exposición y espacio de participación en CaixaForum.


Mind the Gap, dio título a la edición de la QUAM 05 a cargo de Montse Badia. Además de las conferencias y debates en el Fórum de la QUAM (Castillo de Montesquiu), Mind the Gap proponía durante una semana dos talleres prácticos dirigidos a jóvenes creadores con la intención de ofrecer un marco de discusión y conocimiento no jerárquico.

El Workshop de Jacob Fabricius seguía un trabajo iniciado en la exposición OldNews en Los Angeles. Se trataba de una experiencia práctica sobre el exceso de información recibida desde los medios de comunicación.

El taller de Francesc Ruiz, llamado Procrashtination, buscaba un contexto límite y bajo presión para que los artistas participantes generaran una excesiva producción capaz de hacerlos reflexionar sobre el estado de su trabajo.
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Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura
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