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¿Promoción del arte contemporáneo con medios públicos? |
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La relación entre dinero público, institución y arte es una de las líneas de trabajo del Centre d’Art Santa Mònica. El pasado 18 de abril, Lydia Hartl (responsable del área de Cultura del ayuntamiento de Múnich) dio una conferencia en la que trazaba las líneas principales que deberían orientar la inversión en arte y cultura en Múnich, una ciudad que, en muchos aspectos, se parece a Barcelona. Pensamos que su experiencia puede ser significativa (como lo fue la aportación del ex ministro británico Chris Smith el pasado diciembre) en un momento de definición de los modelos de actuación pública en la cultura y el arte.Publicamos un amplio resumen de la conferencia de Lydia Hartl.
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LYDIA HARTL
Múnich, que durante mucho tiempo ha sido la capital oficiosa y durante aún más tiempo, la ciudad alemana más destacada culturalmente, ha cambiado mucho su perfil en los últimos veinte años: ha pasado de ser la ciudad de la cerveza a la ciudad internacional soñada, símbolo de la multiculturalidad. Es la ciudad pionera de Alemania en ciencia y economía, ocupa el tercer puesto mundial en el ámbito de las nuevas tecnologías y los nuevos medios, y se sitúa al lado de Milán, ciudad europea del diseño por excelencia, con una posición destacada en la alta cultura, pero también desarrolla una gran variedad de iniciativas en arte y creación cultural innovadora, experimental o interdisciplinaria. Las principales estrategias de promoción de la ciudad y del Land difieren a la hora de atribuir importancia al apoyo del arte. Mientras las actividades del Estado libre de Baviera se concentran casi exclusivamente en el arte representativo, la ciudad establece su punto fuerte en la promoción del arte contemporáneo y la participación de círculos de población más amplios en una oferta cultural abundante. Asimismo, se financian las mejores redes bibliotecarias de Alemania y las Volkshochschule, centros de formación pública, más grandes de Europa; esto implica el reconocimiento a la mejor calidad, no sólo en el ámbito del arte sino también en el de la educación para todos.
Múnich y Barcelona presentan muchas características comunes: se definen como ciudades culturales con tradición, a principios del siglo XX jugaron un papel cultural destacado (modernismo, vanguardias), mantienen una relación tensa con la capital del Estado y son, sin ninguna otra competencia real, “el otro centro”. Además, ambas son capitales, de Baviera y Cataluña, respectivamente, territorios que gozan de una amplia autonomía. La calidad de vida es, en general, alta, y económicamente vemos similitudes: ambas son pioneras en el sector servicios.
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El arte y la cultura deben
ser
prioritarios
La vida urbana, con toda la diversidad que la caracteriza, ha cambiado mucho
y se convertirá en el siglo XXI en el estilo de vida más extendido. El fomento del arte y la cultura deberían reflejarlo. Así, será especialmente relevante conciliar ambas tendencias. Por una parte, con la globalización y la diversificación de los estilos de vida, las bases vigentes de la vida cultural van camino de caer en el olvido mediante la descontextualización. Es muy importante recuperar las relaciones culturales y sociales vinculantes a través de la investigación, la representación y la comunicación de la herencia cultural. Por otra parte, la sociedadurbana se caracteriza esencialmente por la dinámica
permanente de innovaciones, experimentaciones y
elementos poco |
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habituales, ya sea a través de
otras culturas y nuevas tecnologías, que destacan en el día a día, o mediante una estética cambiante. Así, la estimulación de la cultura y el arte implica luchar por la promoción y la producción de innovaciones, por la dialéctica con la herencia cultural, por la conciencia histórica en el contexto de relaciones suprarregionales, por la promoción de artistas y creadores de cultura que actúan en esta ciudad, y por la facilitación de actuaciones punteras para un público más amplio.
Arte y cultura son esencialmente formas de expresión y elementos constitutivos de la calidad de vida y el cuestionamiento crítico de los estilos de vida. La cultura protege, caracteriza y valora la vida comunitaria fundamentalmente mediante los acuerdos sociales y las formas estéticas en un proceso siempre cambiante. La cultura es tan importante para la vida individual como para el bien colectivo. Esto no sólo es válido para un rendimiento cultural activo y creativo. También la participación cultural produce efectos esenciales: el placer de disfrutar del arte y la alegría de vivir, la ampliación de los propios horizontes y un cambio en la percepción, la ampliación de estudios y la adquisición de conocimientos, la integración social y la formación de identidad.
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Hay que subrayar la amplitud y la calidad de la oferta cultural de Múnich (de forma absoluta y en comparación con otras ciudades). Creo que es responsabilidad nuestra mantener viva la herencia cultural y producir nuevos contenidos, principalmente, en campos que no queden enterrados por otros, sobre todo por agentes comerciales. Nosotros creamos posibilidades, espacios y público para el arte y la cultura, en los cuales producimos, investigamos e iniciamos, conectamos y cooperamos, y proporcionamos ayuda económica y orientación. Somos muy exigentes a la hora de enfrentarnos a la competencia local e internacional: llevamos la ciudad al mundo y el mundo a la ciudad.
Sentido de grupo y visibilidad La presión por la legitimación es fuerte y la competencia por presupuestos escasos es grande. Por eso es decisivo definir criterios, no sólo cuantitativos, sino también cualitativos. Un fuerte sentido de grupo de los creadores de arte y cultura puede ser muy útil a la hora de conseguir nuestros objetivos. Esto implica reestructuraciones fundamentales, un camino que hemos seguido recientemente y con éxito en Múnich: las organizaciones deben responder a nuestras funciones y no actuar en contra. Aquí, me gustaría enfatizar que en mi opinión, la privatización no representa de ningún modo un camino real.
La cultura se compone de la totalidad de aspectos espirituales, materiales y sociales que caracterizan una sociedad. Además de la creatividad artística, también incluye las formas de vida, los valores, las tradiciones y las corrientes de pensamiento. Así, la cultura deviene el concepto clave y también la competencia principal para el conjunto de modelos de comportamiento, normas y valores que en una sociedad caracterizan las representaciones del pasado, el presente y el futuro. Para nosotros, la promoción de la cultura consiste en desarrollar estas competencias clave y también en mantener y desarrollar continuamente la rica variedad de la vida cultural. Las instituciones culturales son el lugar de aprendizaje del futuro. |
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| Desde principios de los años ochenta, no se ha estudiado cómo comprenden la cultura las generaciones jóvenes, que entre tanto, utilizan otros caminos de búsqueda de la información, manifestando su interés por la cultura principalmente audiovisual. Tampoco se ha resuelto el interrogante de cómo debería ser un canon de formación cualitativamente alto: un canon de pensamiento, los valores y las teorías que un día construyeron el espíritu objetivador de una cultura, de una comunidad lingüística, de una nación. ¿Qué calificaciones culturales necesitamos para el futuro?
Una posibilidad estribaría en la unión de las distintas ciudades, sobre la base de los intereses comunes de Europa, sobre todo, de las ciudades que se hallan en situaciones similares. Para eso existe la asociación EUROCITIES, fundada aquí en Barcelona en 2002, una agrupación de muchas grandes ciudades de Estados miembros de la Unión Europea.
Pero no basta con la concienciación de la importancia trascendental de la cultura para el desarrollo (también en el contexto de la nueva búsqueda de la identidad de Europa, que hay que redefinir). Hay que definir indicadores, objetivos y controles de calidad. Y todo esto no puede hacerse si no existe una voluntad política. Así pues, son necesarias medidas estructurales y eso significa, antes que nada, además del entusiasmo, dinero. Si no se acepta que también hay que dotar con medios significativos la política cultural para la promoción del arte, la cultura y la formación, todas las aspiraciones para la consideración de la cultura como función principal quedan en una declaración falsa. Nuestra tarea, la de los creadores de cultura, es hacer publicidad convincente del hecho de que la creatividad es la materia prima del siglo XXI. Esto sólo funciona con espíritu de equipo y unos resultados excepcionales. Y deseo que todos nosotros tengamos el coraje y el entusiasmo necesario para conseguirlo.
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